Flores de loto en el agua

Tantra

Mi visión del Tantra

Para una mente como la mía -con poca esperanza en un ser humano inmerso en una sociedad formada sobre pilares obsoletos-, encontrar el Tantra fue la gran salvación.

El Tantra me confirmó algo que en el fondo ya sabía: que el cambio no viene de fuera. Ni de la política, ni de la educación, ni del sistema. La transformación ha de ser interior, personal, de cada uno de nosotros.

Tomando consciencia, generación tras generación, podremos ser cada vez más libres de todo lo que no somos. Y acercarnos a nuestra esencia.

Deja de mirar fuera y empieza a mirar dentro. Ahí está el camino a la verdad y el único lugar desde el que puedes transformarte.

Lo único que puede renovar la gran mentira que te rodea es el amor. El verdadero camino es el camino del corazón.

Masaje tántrico

Qué camino tan delicado el de sanar la sexualidad con el tacto, la consciencia y el amor.

A mí nadie nunca me enseñó nada sobre el sexo. ¡Ni una palabra! Hasta que el Tantra llegó a mí. La principal dificultad con la que nos topamos es la falta de información y, en consecuencia, la falta de comunicación. Y el resultado: la insatisfacción. Bajar la sexualidad de la cabeza al cuerpo es algo clarificador, poderoso y muy humano. Unir consciencia y sexualidad limpia, aclara y da respuestas.

Un camino directo para sanar la sociedad es tener una relación más honesta con la sexualidad. Destaparla del lugar en el que la tenemos escondida. Mostrarla como el camino de autoconocimiento que es. Arrancarla del doloroso estado en que la mayoría de la humanidad la ha puesto. Suena muy fuerte, pero es así de triste: la sexualidad, tal y como la practicamos, causa dolor.

Una vez más, la respuesta está en el cuerpo. Tocarlo con ternura, atenderlo sin prisas, sin meta ni dirección. Escucharlo con los cinco sentidos para hallar el camino, el ritmo y el cuidado que necesita. Tantas veces lo abandonamos por tener un objetivo.

El cuerpo solo puede sentirse en el momento presente. Es pura naturaleza que existe en el ahora. Tiene una sabiduría interna que, al descubrirla, nos permite ver con nuevos ojos las creencias limitantes de la sexualidad convencional.

Sonidos y movimientos espontáneos. La comprensión de la onda energética. El placer de las pequeñas sensaciones que enriquecen cada encuentro.

Entender el amor que se genera en el vínculo sexual y qué hacer con él, son algunas de las cosas que se pueden ir descubriendo durante una sesión de masaje tántrico.

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