Jordi es uno de esos seres cuyo “estar” simplemente tiene la capacidad de transmitir seguridad y al mismo tiempo aligerar la seriedad de un ego que se toma demasiado en serio.
Sin dejar de ser profundo y tierno es profano e irreverente.
Su saber estar, su elegante y digna humildad, junto con su sentido del humor, son cualidades que sabe utilizar para llegar al fondo de las personas alegrándoles el corazón.
Sin pretensión alguna y siguiendo su natural inclinación por el misterio del cuerpo, de la respiración, de la observación consciente de la energía manifestada en el ser ha sido y es un apoyo esencial para acompañar a las personas en sus procesos.
A veces tierno, a veces punzante, sus toques liberan y sanan.
Como amante de la vida, lo es también del femenino y tiene presencia, paciencia y amor para acompañar a un cuerpo del dolor al gozo de su propia esencia.
Astiko
Mi visión del Tantra
Para una mente como la mía -con poca esperanza en un ser humano inmerso en una sociedad formada sobre pilares obsoletos-, encontrar el Tantra fue la gran salvación.
El Tantra me confirmó algo que en el fondo ya sabía: que el cambio no viene de fuera. Ni de la política, ni de la educación, ni del sistema. La transformación ha de ser interior, personal, de cada uno de nosotros.
Tomando consciencia, generación tras generación, podremos ser cada vez más libres de todo lo que no somos. Y acercarnos a nuestra esencia.
Deja de mirar fuera y empieza a mirar dentro. Ahí está el camino a la verdad y el único lugar desde el que puedes transformarte.
Lo único que puede renovar la gran mentira que te rodea es el amor. El verdadero camino es el camino del corazón.
Sobre Tantra
Diafragma y yo
Mi dedicación al diafragma no nació de un día para otro. Fue un proceso lento y silencioso que creció al mismo tiempo que sanaba mi Plexo Solar y aumentaba mi confianza interna.
En 2010, durante una estancia en India, descubrí el inmenso potencial de la respiración consciente. Llevaba años dando masajes, pero hasta entonces me había centrado principalmente en el cuerpo físico. Al experimentar cómo la respiración podía abrir procesos emocionales, algo cambió en mí.
Sentí que se abría un nuevo espacio de aprendizaje y exploración.
Desde entonces, mi relación con el diafragma ha sido un viaje de descubrimiento, escucha y transformación. A través de mi propia experiencia he aprendido a liberar emociones, escuchar el cuerpo y comprender el poder de la respiración.
Hoy siento que todo ese recorrido tiene un propósito: compartir lo aprendido y acompañar a otras personas a reconectar con su cuerpo, su respiración y consigo mismas.
Mi camino continúa, y ahora quiero acompañarte en el tuyo.